• Sábado , 25 Marzo 2017
  • Sábado , 25 Marzo 2017

ENTREVISTA: Matías Valenzuela, “Si Alejandro Guillier no fuera opción presidencial, Izquierda Ciudadana hubiese estado en el Frente Amplio”

 

Matías Valenzuela, joven integrante de la Comisión Política Izquierda Ciudadana, participa semanalmente como panelista en Radio Usach “Sin Pretexto”, en esta oportunidad se refierió al espacio que ocupa hoy en día nuestro partido en la Nueva Mayoria y los desafios que estamos trabajando.

 

¿En qué momento se encuentra Izquierda Ciudadana y la Nueva Mayoría?

Estos últimos años no han sido menores en su complejidad. Por un lado está el hecho de entrar a una coalición que logra otorgarnos responsabilidades de Gobierno, demostrando en los hechos y básicamente en la gestión del Ministro de Bienes Nacionales Victor Osorio, que nuestro instrumento ciudadano puede administrar de forma eficiente y eficaz instituciones e imprimir en sus actos una forma distinta de comprender las políticas públicas e integrar en todo el ciclo de su diseño a la gente común no sólo como “beneficiario”, sino también jugando un rol activo en la administración de bienes, como es el caso de Géiser del Tatio. En rigor, no sólo se trató del caso CEMA-Chile cuestión de gran connotación pública pues por primera vez en la historia de la transición pactada se afecta de forma directa el patrimonio de la familia Pinochet, sino de la entrega de tierras a los pueblos indígenas (la mayor de las últimas décadas y en sólo tres años) y el avance en materia de disposición de terrenos fiscales para proyectos de energías renovables no convencionales que hoy sabemos afectaron de forma positiva las cuentas de luz de la inmensa mayoría de chilenos y chilenas, por decir algunas.   

Al mismo tiempo tenemos domicilio político en un espacio que concentra las contradicciones por las cuales pasa la sociedad chilena. Estratégicamente hablando, digo utilizando esa vieja dicotomía de lo “táctico y lo estratégico”, no hemos bajado ninguna de las banderas que levantamos desde el primer momento: queremos una sociedad radicalmente democrática, que combine formas representativas, participativas y comunitarias de democracia, feminista, descentralizada, no-colonial y plurinacional, y en constante desmercantilización de los bienes y derechos que consideramos esenciales para que se desarrollen las personas; la revolución ciudadana sigue siendo nuestro objetivo. Eso es positivo, Izquierda Ciudadana mantiene su programática inicial pese a que nuestra participación en el promedio de la discusión de la Nueva Mayoría no es del todo relevante por nuestra fuerza. Pero vale la pena detenerse en ese punto y señalar que la función de una fuerza de cambio no sólo es decir lo que piensa, sino arrastrar a los demás a sus posiciones. Por lo mismo, y pasando al terreno de lo táctico, creo nos encontramos donde debemos estar, la pregunta fue y sigue siendo si nuestra obligación está en ser un grupo de presión o una alternativa de Gobierno. Claramente la NM ha tenido momentos y momentos, el primer año mostramos una actitud inédita en términos de proyectos de ley y avance sobre materias que estuvieron pendientes durante décadas, pusimos fin al sistema binominal, avanzamos en el derecho a voto de los chilenos en el extranjero, en la igualdad ante la ley con el acuerdo de unión civil, se avanzó sin lugar a dudas muchísimo. Las promesas más “gruesas” por decirlo de alguna forma, claramente requieren de un análisis con mayor mesura y tiempo, creo son y fueron reformas tímidas, pero sin duda un aporte para el despliegue de nuevos contenidos políticos en la cultura de los chilenos y chilenas. La reforma tributaria, la educacional y la Nueva Constitución (que no es menor tampoco plantear semejante nivel de tareas para un periodo de cuatro años) deben seguir desarrollándose en el periodo que venga por eso es importante ganar las elecciones a la derecha y es responsable hacerlo manteniendo el espíritu de cambio que nos constituyó como espacio político. Ahora bien, como dije al comienzo de la pregunta sin duda hay fuerzas conservadoras al interior de la NM, trataron durante mucho tiempo de torpedear al Gobierno levantando una opción presidencial que llevaron a la Moneda en pleno viaje de la Presidenta de la República, Ricardo Lagos, pero creo han fracasado hasta este momento al menos en la restauración conservadora que pretendían. Creo que eso tiene razones de fondo que lo explican, los viejos actores políticos transicionales están en crisis, la crisis de la política en Chile también es una crisis de la “forma-partido” los actores políticos colectivos con vocación de incidir en la sociedad civil y el Estado, en la sociedad política diría Gramsci, debemos redefinir nuestras formas. Las viejas maneras no hacen sentido en el grueso de la población. Digamos lo que digamos mientras no ensayemos formas distintas de articulación política seguiremos siendo “políticos”. Por lo mismo el liderazgo de Alejandro Guillier nos resulta del todo positivo, la verdad es que si Alejandro Guillier no fuera opción presidencial, Izquierda Ciudadana hubiese estado en el Frente Amplio, estoy seguro, al menos esa fue mi opinión durante un tiempo. Pero en política la coherencia no es decir todo el tiempo lo mismo, sino saber decir lo que corresponde conforme al momento y situación concreta pensando en el interés de las mayorías, en la idea de un pueblo. Alejandro Guillier tiene condiciones de posibilidad justamente por la correlación de debilidades a la que están sujetas las elites  del país, sin eso, y sólo por una cuestión de fuerzas no tendría posibilidad alguna. Es una apuesta, sí es una apuesta, pero no es cierta la ambigüedad que le imprimen otros cuando se conocen sus propuestas como Senador, Alejandro Guillier asegura la continuidad de la agenda reformista en el país y espero los compañeros que hoy dicen estar más a la izquierda que nosotros (y perdonen la majadería pero insisto en que uno es de izquierdas no por lo que dice sino por lo que consigue) terminen apoyando esta oportunidad realista de que la derecha no vuelva al Gobierno, menos en  un tiempo continental y mundial tan duro.

¿Me gustaría que puntualizaras una crítica a Izquierda Ciudadana y su acción institucional y no, y también a la Nueva Mayoría?

Podría señalar muchas. Pero quiero puntualizar en las siguientes, por un lado al ser una fuerza pequeña, nuestro foco estuvo puesto en sacar adelante la agenda de Gobierno y disminuimos nuestra acción en espacios de participación ciudadana, valoro el hecho de que nuestra compañera Tamara Muñoz sea subsecretaria nacional de la CUT, hecho inédito por lo demás pues un partido de nuestras características no había llegado a la central, pero nos perdimos de los espacios no-institucionales y eso fue un error que menos mal podemos reparar y lo estamos haciendo. La Coordinación Nacional de Jóvenes del partido (CNJ IC) persiste en esa combinatoria de lo institucional y no-institucional como signo identitario del espacio y como concepción de poder, lo que me resulta relevante. Hay otras iniciativas como el trabajo con campamentos en la Región de Antofagasta, o con inmigrantes, a nivel de las universidades, muchas más, que vale la pena atender y valorar. Lo segundo puede sonar difícil, pero es cierto, esa interpelación de Michel Foucault a los revolucionarios de su época donde les señalaba que no sólo era importante “tener el poder” sino revisar “que hace el poder con nosotros” está muy vigente. La experiencia moral concreta de los sujetos dista mucho de esta suerte de “moralina” que esbozan los centros comunicacionales del poder, por lo mismo es necesario que nuestra interna crezca en fraternidad, en cultivar el perdón y la reparación ante los errores (que son humanos por antonomasia) porque es fundamental perseverar en la unidad y construir de forma prefigurativa la sociedad que deseamos.  

A nivel de la Nueva Mayoría también hay muchas. Creo que el diseño inicial fue erróneo, quiero decir que hacer depender de la popularidad de Michelle Bachelet la fuerza de las reformas fue entendido rápidamente por el adversario y justamente fue eso lo que hizo para dejarnos en la situación en que estamos hoy, erosionar a la presidenta misma, a su imagen respecto a los chilenos. De haber existido un ánimo distinto, de otorgar a la ciudadanía un rol  estoy seguro esto no hubiera pasado de igual forma. Fueron reformas desmovilizadas, nuevas ideas -que están muy lejos de lo que fue la Concertación- pero que lamentablemente fueron procesadas bajos las viejas formas de los partidos políticos. Hay muchas pero necesitaríamos horas para conversarlas.

¿Qué desafíos vienen para ustedes?

Seguir aprendiendo a convivir en la diversidad que somos, primero, segundo, lograr un acuerdo metodológico que otorgue garantías democráticas a todos los sectores y grupos que hacen uso de nuestro instrumento para el protagonismo ciudadano y tercero abrir nuestro proceso Congresal en el corto plazo para debatir horizontes y caminos de fondo. Tengo confianza en que seguiremos caminando en la medida en que cumplamos con lo que te decía, Izquierda Ciudadana sigue siendo una buena idea que hay que cuidar y proteger por el futuro de nuestro país. Vamos a llevar candidatos también en muchas regiones, Rancagua con Francisco Parraguez y Antofagasta con Fernando San Román me parecen candidaturas competitivas de lleno, particularmente interesantes porque son dos liderazgos de orígenes distintos. Tengo convicción en que seguiremos logrando cuestiones importantes, como lo hicimos en las municipales desplazando a Plaza de Cerro Navia y proponiendo a Mauro Tamayo. Hay que armarnos de voluntad unitaria y llegaremos lejos, lo importante es no hacer de la impaciencia un argumento político. A nivel programático debemos empezar desde ya a levantar propuestas en materias como Reforma a la Salud, nuevo trato por parte del Estado a nuestros recursos naturales sobre todo pensando en el litio y en un área económica estratégica que permita superar el modelo primario exportador, a diversificar las formas de propiedad existentes democratizando la estructura (democracia económica), a la integración y dignificación de la vejez (mediante un cambio al actual sistema de AFP y la consolidación de un sistema de seguridad social), a un nuevo trato a los pueblos indígenas y a las personas con capacidades diferentes para superar la democracia de baja intensidad existente en nuestro país.   

 

 

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